EL PAPEL
viernes, 09 de febrero del 2007 a las 08:06
| Enero, 2007. Los científicos afirman que disponemos de 10 años para adoptar medidas eficientes para detener el calentamiento global. En esta problemática una de las piezas clave del puzzle son los bosques, tanto por su rol en la estabilidad climática como porque nuestro consumo sin control de productos del bosque, especialmente, el papel, significa reducir la necesaria superfície forestal. |
| Árboles y cambio climático global |
| Los árboles se relacionan directamente con la problemática del cambio climático dado que absorben CO2 al realizar la fotosíntesis. Cabe decir que el ritmo de absorción de carbono que realizan los árboles o la vegetación no es comparable con el ritmo al que las sociedades humanas liberamos el carbono contenido en los combustibles fósiles y que, además, la reserva de carbono en la biomasa de los vegetales es de corta vida en comparación con las reservas de escala temporal geológica del petróleo, el carbón o el gas. Por ello, la existencia de árboles en sí no compensa, al menos no totalmente, el aumento de la concentración de CO2 antrópico. Sin embargo, los bosques del mundo secuestran cada año 6,6 toneladas de CO2 por hectárea, por lo que actúan, hasta cierto punto, como sumideros de carbono. Pero la importancia de mantener los bosques radica también, tanto o más que en la absorción de CO2, en las funciones ecológicas básicas que realizan, y que podrían mitigar las consecuencias del cambio climático. Algunas de estas funciones són el control de la erosión, el favorecer la infiltración de agua en el suelo, la regulación de las condiciones microclimáticas o su vinculación con las precipitaciones, todas ellas contribuyen al equilibrio necesario para paliar fenómenos ambientales que se prevee se verán agravados por el cambio climático: sequías, inundaciones, desertización, etc. Es más, incluso hay quién va más allá y defiende una teoría alternativa según la qual la principal causa del cambio climático es la destrucción de los bosques, precisamente porque su papel en los ciclos naturales del suelo, del agua, etc, está siendo eliminado a causa de la destrucción masiva de los bosques del mundo desde hace varias décadas. Efectivamente, los bosques del mundo se destruyen a un ritmo de casi 10 millones de hectáreas de bosque perdidas cada año. Mientras que la mitad de la madera extraída se utiliza como combustible (leña), la otra mitad es dedicada a manufacturar productos madereros y derivados. |
| El papel y los bosques |
| El impacto de la producción de papel sobre los bosques es enorme, ya que aproximadamente el 40 % de los 1500 millones de m3 de madera que se extraen anualmente con motivos comerciales en el mundo se utiliza en la producción de papel. Cada habitante del estado español utiliza 175 kg de papel cada año, y en cambio sólo recicla la mitad. Por otra parte, en la era de las nuevas tecnologías, el uso de papel aumenta a pesar del auge de la información digital, y no hay perspectivas de que esta tendencia se vaya a invertir, sino todo lo contrario: se estima que el consumo de papel pueda aumentar un 50 % hasta el año 2010. Algunos productores de papel defienden que, dada la estrecha relación entre los árboles y el cambio climático, la existencia de una industria papelera pujante y de plantaciones de árboles de crecimiento rápido es un aliado contra la problemática climática global |
| Estas problemáticas son la cruz. La cara es la oportunidad de cambiar lo que esté en nuestra mano, una vez conocemos la importancia de un recurso tan cotidiano como el papel. Si todo el mundo participara en la recogida selectiva, se evitaría que la mitad del papel usado se incinerase o fuera al vertedero, y se reducirían las emisiones asociadas al ciclo del papel. Si un consumidor elige el papel que proviene de una plantación con condiciones ambientales y sociales mejoradas, puede provocar que el resto de productores se empiecen a plantear introducir criterios ambientales y sociales en la explotación de los bosques. |
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| Menos papel ... | ||
| Para que sea posible una gestión menos destructiva del medio, dentro de las pautas de regeneración naturales, no deberíamos aumentar el consumo de papel de manera compulsiva como viene sucediendo desde hace unos años. Todavía no utilizamos el mínimo papel posible, todavía se despilfarra papel, y lamentablemente aún es necesario fomentar hábitos que permitirían reducir drásticamente el consumo de papel. En el diseño de los materiales de comunicación o publicidad, en primer lugar, muchas veces se podría prescindir del material impreso y emitir materiales por vía electrónica. Además, el diseño de folletos, catálogos, etc, podría concebirse para emplear
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